Continúo mi recorrido por el relanzamiento mutante de 1991 con el Factor-X de Peter David y Larry Stroman. Una serie que, pese a haberse publicado al mismo tiempo que los X-Men de Jim Lee, el Uncanny X-Men post-Claremont o el X-Force de Liefeld y Nicieza, destaca por tener una calidad netamente superior al del resto de sus compañeras de franquicia. Hoy os traigo mis impresiones de los números 71-83 USA de X-Factor, correspondientes al inicio de esta etapa.
Puntuación: 8/10
Si os soy completamente sincero, esta es la serie mutante de la época que menos ganas tenía de leer. No porque Peter David me pareciera mal guionista; todo lo contrario, viendo su trabajo con personajes como El Increíble Hulk (cuyo tercer volumen reseñé hace poco) ya tenía claro lo buen guionista de superhéroes que es. No, en realidad el motivo era muy diferente: simplemente, me llamaba muchísimo más la atención el X-Factor anterior, el que tenía a los miembros de la Patrulla-X original en su alineación. Leer, en su lugar, una serie con mutantes tan variopintos y financiados por el gobierno de los Estados Unidos... Lo siento, pero no me llamaba mucho la atención. Cosa que cambió una vez le di la oportunidad y me leí el primer número de la etapa...
Y es que el número #71 con el que dio inicio me ha parecido una total masterclass de cómo escribir un buen cómic de superhéroes. Ya no es sólo que presente una historia de origen sólida y consecuente con lo que venía ocurriendo en el resto de la franquicia, si no que presenta un elenco de personajes que, si bien es raruno y variopinto, resulta sumamente refrescante en comparación al resto de colecciones mutantes de la época. Frente al conservadurismo de la Patrulla-X y al "edginess" extremo de X-Force, Factor-X resulta ser un soplo de aire fresco que presenta personajes y dinámicas de grupo sumamente interesantes y que darían para una etapa muchísimo más larga de lo que en realidad termino siendo.
A continuación, la serie seguiría cimentándose de manera modélica aprovechando una trama de conspiración que involucra a Mr. Siniestro y a la política estadounidense para comenzar a desarrollar a todos los personajes del equipo: Polaris, Kaos, Madrox, Guido, Loba Venenosa y Mercurio. Una conspiración durante la cual todos estos personajes tienen la oportunidad de destacar de una u otra manera: sobretodo Jamie Madrox, personaje por quien claramente PAD siente predilección y que tiene momentos espectaculares luchando contra su duplicado maligno (acontecimiento que sirve también para explorar la verdadera naturaleza de sus poderes).

Toda esta saga inicial, que se extiende hasta el especial doble número 75 de la colección, resulta sumamente satisfactoria. Tanto por la parte de los protagonistas y de su desarrollo como personajes, tanto como por la parte de los villanos, con un Mr. Siniestro que me ha parecido súper divertido de leer. Y si a todo eso le juntas la agudeza de Peter David a los guiones (sobre todo destaco su comentario sobre los términos en teoría despectivos) y el dinamismo del dibujo de Larry Stroman, el resultado es un inicio de etapa que me ha parecido una total bomba que está a años luz de las colecciones mutantes contemporáneas. Y esto es solo el principio.
A continuación, la serie se vería envuelta en una saga crossover con The Incredible Hulk, otra de las series que el estadounidense escribía durante esa misma época que también estoy reseñando poco a poco en este blog. Ambas etapas escritas por el guionista se cruzarían en una saga titulada "War & Pieces". Y dejando de lado la parte de Hulk, que me parece la que más chicha tiene en este crossover (gracias en gran parte al trabajo del siempre espectacular Dale Keown), el número de X-Factor no me ha parecido demasiado destacable. Es básicamente un fill-in dibujado por Tom Raney y Kevin West -dibujantes que palidecen entre las estrellas de ambas series- y que poco tiene que ver con el resto de la etapa, más allá de que tiene lugar un acontecimiento concreto importante para el desarrollo de Loba Venenosa. Está bien, pero es un arco que tampoco tiene mucho sentido si no estás al día con la parte de Hulk.
Después de ese número especial y del mencionado cruce con el Increíble Hulk, la serie toma un rumbo más tranquilito y con aventuras más ligeras y poco destacables. Sin embargo, destaca en este punto de la colección el hecho de que David está por la labor (supongo que por mandato editorial) de cohesionar su Factor-X con el resto de la franquicia mutante. Concretamente con X-Force, colección de la cual toma prestados a sus villanos, Stryfe y el Frente de Liberación Mutante, y a uno de sus personajes principales, Bala de Cañón. Y sinceramente, habiendo leído la horrenda- pero de cierta forma disfrutable- etapa de Rob Liefeld, no puedo decir que no me haya gustado ver cómo se juntan ambas colecciones, tan distantes entre sí pero a la vez tan cercanas en el tiempo.
Y toda esa trama que se desarrolla al mismo tiempo sobre el aborto de mutantes, uf... Qué acertado por parte de David y cuanta sensibilidad para abordar un tema así de delicado, aprovechando también para desarrollar a sus personajes (
Mercurio es el claro ejemplo de ello). Brutal.
A partir de aquí me parece que la serie llega a su punto más bajo. Bueno, todo lo bajo que puede llegar a ser una etapa de tanta calidad, que incluso así sigue siendo mucho mejor que sus contemporáneas dentro de la franquicia-x. Y es que esas dos tramas desarrolladas en paralelo, la de la profesora de música acusada de asesinato y la de la mutante que entra en protección de testigos para delatar a un cártel de la droga, me han parecido de lo más anodino en este puñado de números. Tiene sus momentos chulos, como por ejemplo todo el desarrollo que se le da al personaje de Guido Casorella, pero en general no me ha flipado tanto como los primeros momentos de la etapa. Tramas demasiado alargadas para mí gusto, pese a estar bastante bien así como están. Cuestión de gustos, supongo.
Eso sí: la cosa remonta muy rápido con los números inmediatemente a continuación. Y es que pese a no contar ya con el dibujo del siempre agradable Larry Stroman, lo cierto es que me ha flipado ver el regreso de la Hermandad de Mutantes Diabólicos (quienes vienen de ser derrotados en la serie de X-FORCE); sobre todo por las interacciones que Peter David consigue escribir entre ellos y los nuevos miembros de Factor-X. Es que no sé, me ha parecido súper gracioso ver a Mercurio y el Sapo intercambiar unas palabras, teniendo en cuenta todo su pasado dentro de la serie clásica de la Patrulla-X. Por la parte de la subtrama de los refugiados de Genosha... Bueno, no me ha parecido muy destacable, más allá del dilema social. Ya veremos cómo se desarrolla
Puntuación: 8/10
Hasta aquí doy por concluido -por ahora- mi repaso de la etapa del X-Factor de Peter David y Larry Stroman. Una etapa sólida, con un apartado gráfico destacable pese a sus altibajos (especialmente bajos cuando NO dibuja Stroman) y un guion muy focalizado a desarrollar a todos y cada uno de los miembros del equipo. Todo aderezado con el ya conocido estilo de diálogos de PAD, que ya son marca de la casa. En general, una serie que está muy por encima del resto de colecciones mutantes de la época, esto está claro. Y en ese sentido no puedo hacer nada más que recomendarla.
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