Ya era hora de terminar el tercer tomo recopilatorio del Increíble Hulk de Peter David, que recopila los años clave de Dale Keown como dibujante de la serie tras la marcha de Todd McFarlane primero y Jeff Purves después. Una etapa que destaca por ser otra reinvención más de PAD a los mandos del Coloso Esmeralda (o Gris).
Puntuación: 7.5/10
Este tomo abre con una historia dibujada por Sam Keith (pese a que ya en el anterior volumen se estableció a Dale Keown como dibujante regular de la serie) que me ha parecido un inicio muy top para este tercer volumen de la etapa. Se trata del regreso de Mr. Hyde, un villano muy clásico al que yo asocio fundamentalmente con la Marvel de la década de los sesenta y cuyo regreso me ha parecido una pasada. Más que nada porque PAD aprovecha el estilo más oscuro de este dibujante para crear una historia muy cercana al terror que le sienta de lujo al statuo quo en el que se encuentra el Hulk Gris en este punto de la colección. Y ver a Hyde como una criatura tan atormentada, en lugar de ser ese villano fuertote de los años 60... Simplemente le sienta genial.
La inercia no termina ahí, porque inmediatamente después de esto nos encontramos con dos números que también me han parecido de muy buena calidad pese a ser de tonos muy diferentes entre sí. En el primero, en el Hulk #369, encontramos un espectacular combate entre el Hulk Gris y la Fuerza de la Libertad (que no es otra cosa que la Hermandad de Mutantes Diábolicos trabajando para el gobierno de EEUU) que me ha parecido un total disfrute. Sobretodo porque supone la consolidación oficial de Keown como dibujante regular de la colección; y qué manera de consolidarse. Simplemente se le da genial la acción puramente superheroica. En segundo lugar, está el Annual nº 16. Un cómic que viene cargado de contenidos: desde la tercera parte de la saga Lifeform dibujada por un muy apropiado Ángel Medina (una muy buena historia, pese a no estar completa en este volumen) y un montón de complementos con mini-historias de Hulka y Doc Samson. Nada demasiado destacable, pero al menos la parte principal sobre Lifeform es buena.
Lo que sí que empieza a ser muy destacable es la siguiente saga presente en este volumen, en la que David comienza a desarrollar una idea que alterará la colección hasta sus cimientos. Me refiero al arco argumental con la vuelta de los Defensores originales, en el que el Hulk Gris se reúne con Namor y el Doctor Extraño para enfrentar una amenaza mágica de otra dimensión. Y más allá de la curiosidad, lo cierto es que esta historia establece un precedente sumamente relevante de cara al futuro cercano de la colección: el Hulk Verde sigue existiendo en la mente de Banner, atrapado tras una puerta mental. Y esta es una idea que se seguirá construyendo en los episodios posteriores.
Inmediatamente después de ese arco con los Defensores se encuentran mis números favoritos dentro de este tercer volumen de la etapa. Con un Keown totalmente desatado y un David que no para de firmar tebeos súper memorables, nos encontramos ante momentazos como el reencuentro entre Bruce Banner y Betty Ross (¡y con el Hulk Gris, que es lo más memorable!), la vuelta de Rick Jones en una historia contra el Superskrull (dónde yo más he notado las influencias de John Byrne en el dibujo) y, sobretodo, la vuelta completa del ya mencionado Hulk Verde, el original, en una gloriosa splash-page flipante que se me ha quedado marcada en las retinas. ¡Si es que la dupla David-Keown no para de sorprenderme! Y estos ciertamente son los cómics más coloridos y llenos de acción en lo que llevamos de etapa, señal inequívoca de que ya estamos en plena era de los noventa. Y, sinceramente, yo no lo podría estar gozando más.
Llegamos a un punto y aparte en la colección del Coloso de Jade. En medio de la reunión entre Bruce Banner, Rick Jones, Betty Ross y Marlo Chandler (la antigua novia de Joe Arréglalo/Hulk aparecida en el anterior volumen) la crisis de personalidad múltiple de Banner es totalmente insostenible. Los Hulks Gris y Verde no paran de pelearse por el control dentro de la psique del doctor, y amenazan con destrozarle por dentro. ¡Por suerte, llega Doc Samson para solucionar el problema!
Samson, como psiquiatra que se supone que es (pese a que en todos estos números sólo se le ha visto queriendo pegarse a guantazos con Hulk) encuentra la "cura" al trastorno de personalidad múltiple de Banner: juntar todas sus personalidades en una sola. Y pese a lo absurdo que suena, funciona: todo esto narrado en un episodio titulado "Cariño, he psicoanalizado a Hulk" que me ha parecido brillante a todos los niveles. Es literalmente un psicoanálisis de Hulk que muestra el origen mental de todas y cada una de las personalidades de Bruce, pasando por todos sus traumas del pasado.
El resultado de todo este psicoanálisis, como ya he mencionado, es un Hulk que junta todos los aspectos de la personalidad fragmentada de Banner. Algo que hoy en día es conocido como Doctor Hulk. Y, ¿sinceramente? No sé muy bien como sentirme al respecto. Por una parte, me flipa como Peter David ha conseguido reinventar de nuevo la colección (también por más cosas que mencionaré un poco más adelante), evitando por todos los medios el quedarse estancado con una sola idea durante lo que queda de etapa. Pero por otra parte, siento que no termino de conectar con esta versión de Hulk; le he cogido tanto cariño al Gris que ahora mi mente es reticente al cambio que supone esta nueva versión. (Por cierto: brutal los fill-in con Bill Jaaska presente en estos números, con el especial Navidad y la historia con la asesina Ocho Raro).
Aparte de la llegada del Doctor Hulk, tenemos la introducción oficial de un nuevo concepto que lleva desarrollándose desde hace un montón de números: el Panteón. Una organización secreta tipo SHIELD y con temática mitológica de la que Hulk formará parte durante mucho tiempo y en la que, gracias a ella, se ampliará considerablemente el espectro de personajes secundarios de la serie. Además, al respecto de los secundarios, es en estos números cuando se establece un plantel increíblemente sólido con Rick Jones y la relación de amistad entre Betty Ross y Marlo Chandler, que supone un total soplo de aire fresco a una etapa de Hulk que se niega a quedarse en su zona de confort. Y yo que me alegro.
Partiendo de este nuevo statu quo tan diferente en cuanto a tono y estilo del anterior con Joe Arréglalo, tenemos una serie de historias que se encuentran muy en la tónica de lo que fue el inicio de la década de los noventa para Marvel Comics. Por ejemplo, tenemos una serie de cruces con el Guantelete del Infinito (¡uno de mis primeros cómics Marvel!) que supone la vuelta de la Abominación (reinventada para la ocasión) que me ha parecido una auténtica gozada de dramatismo que contrasta con el tono más desenfadado y positivo de la trama principal. Y lo mismo ocurre con el episodio centrado en la parte más oscura de la humanidad, que arroja más perspectiva sobre los sucesos acontecidos en dicha saga a nivel de los civiles del Universo Marvel.
El volumen cierra con dos números muy particulares: el primero, una historia sobre el ViH en la que se pone el foco sobre Jim Wilson (uno de los antiguos companions de Hulk). Un tema muy en boga por aquella época y que David toca con una sensibilidad muy apropiada, sin quitarle gravedad el tema pero tratándolo con una naturalidad genuinamente sorprendente. Uno de los mejores capítulos del volumen, eso sin duda. En contraste, el otro número es un cruce con el Hombre-Cosa escrito por Tom Field y dibujado por Gary Barker que me ha parecido todo lo contrario: un tebeo anodino y lamentable, con pocas cosas que destacar más allá de la curiosidad que supone ver a los monstruos de Marvel juntos de nuevo.
Puntuación: 7.5/10
El Increíble Hulk de Peter David 3: Dentro del Panteón es un volumen fantástico que cubre unos años dorados de la colección del verdoso. La dupla formada por Peter David y Dale Keown, además de mantenerse de forma consistente en casi todos los episodios de la serie, me ha parecido clave en el éxito y disfrute de estos tebeos, hasta el punto de que me encantaría que se siguiera manteniendo este equipo muchos volúmenes más. Por otra parte, sigue sorprendiéndome la capacidad de PAD a la hora de reinventar al personaje cada pocos años, pese a que en esta ocasión no me haya parecido mejor que la parte anterior de Joe Arréglalo. Pero en general lo he disfrutado un montón.

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