Estas últimas semanas he aprovechado mi suscripción a Marvel Unlimited para leer el relanzamiento de la Patrulla-X que tuvo lugar en el año 1991. Concretamente, he leído los números de The Uncanny X-Men nº 281 al 293 y X-Men del nº 1 al 13 (más algunos números de cruce con Ghost Rider). Y debo decir que me lo he pasado genial visitando este periodo de la franquicia con el que dio inicio la década más denostada de la editorial.
Puntuación: 6/10
Para afrontar esta reseña que cubre dos series diferentes de la Patrulla-X, debo recalcar un detalle relevante: ambas series las he leído intercalando cada número entre sí. Es decir: las he leído en el orden en que se publicaron los números, NO en el orden estrictamente cronológico de las historias. Pese a ello, y con tal de evitar confusiones, afrontaré esta reseña separando ambas series en dos bloques muy bien diferenciados: X-Men y The Uncanny X-Men.
The Uncanny X-Men / La Imposible Patrulla-X:
El relanzamiento de The Uncanny X-Men post-etapa de Chris Claremont (aunque en el siguiente bloque veremos como todavía seguía dando batalla en la franquicia junto a Jim Lee) era una de las partes que más me llamaban la atención de esta nueva era de la serie. Principalmente por dos motivos: el equipo creativo, con un John Byrne a los guiones y un Whilce Portacio al dibujo parecía sumamente prometedor; en especial por la vuelta del primero a la franquicia. Y el segundo motivo era la aparición del llamado Equipo Oro, el "equipo B" de la Patrulla-X que lidera Tormenta y en el que aparecen pesos pesados de la franquicia como Jean Grey o Coloso. Y siento que es una etapa de la que no se habla demasiado en comparación a los primeros números del X-Men de Jim Lee, algo que sinceramente no comprendo en lo absoluto.
Quiero decir, por lo que respecta a la saga inicial de esta etapa, lo cierto es que me han parecido tebeos súper divertidos. Por una parte, creo que Byrne hace un trabajo solamente correcto a nivel de guion, conformándose con meter a la Patrulla-X en una aventura entretenida (y seguramente improvisada sobre la marcha) en la que se ven involucrados un montón de personajes como Emma Frost y sus Hellions (todos aparentemente muertos en combate), Shinobi Shaw, Trevor Fitzroy y, sobretodo, Lucas Bishop, en la que fue su primera aparición dentro del mundo del cómic. Y en general, pese a que me parecen tebeos un tanto caóticos a nivel de guion, se me han hecho súper disfrutables: en especial por la aportación de Portacio al dibujo, del que destaco su buen hacer a la hora de realizar imágenes potentes de los protagonistas.
En este punto, reconozco que lo que más disfruto de este inicio es todo lo relacionado con Bishop como personaje. Por algún motivo, es un personaje que me genera una fascinación difícil de explicar, pero que se puede resumir en una sola cosa: me mola un huevo. Desafortunadamente, la siguiente saga en este volumen hipotético (imaginaros que este es el Omnigold nº 13 de la Patrulla-X) no le da el suficiente espacio a este personaje, algo que en parte me decepcionó al leer estos cómics...

Esta segunda saga tira más por aventuras patrulleras de acción noventera, con el rollo de la dimensión oculta escondida tras un cráter gigante en una isla japonesa. Cómics que, pese a ser un poco más trillados, también los he disfrutado bastante. Sobre todo por la parte que concierne a Coloso y su hermano mayor perdido, Mikhail Rasputín, que aparece aquí vivo tras haberse establecido durante años que había muerto (concretamente se menciona en el nº 99 de la etapa de Claremont). Me gusta ver como le dan más caracterización a Coloso, un personaje que parece estar siempre en segundo plano en la mayoría de cómics en los que aparece. No sé, como que me ha parecido refrescante verle mostrando más personalidad y humanidad de lo normal.
Además de esto, también hay que decir una cosa de este segundo arco: aquí es cuando los créditos de la serie se vuelven totalmente ridículos. Bailes de dibujante, créditos compartidos en algo tan básico como el guion, la proliferación de los "argumentistas" (esto son los dibujantes cuando quieren escribir una serie pero no saben escribir un guion). Me ha parecido un total follón intentar comprender que cómic escribió cada quien. Y me imagino que en parte esto tiene que ver con la creación de Image Comics y la fuga de talentos que sufrió Marvel Comics en su momento, pero vaya, que tampoco me parece excusa. Es que vaya tela con cómo acreditaban los tebeos por aquella época. Es incomprensible.
Lo cierto, eso sí, es que una vez pasados los siguientes números en los que se arroja algo de luz sobre el personaje de Bishop y sus orígenes, sí que tenemos un guionista más estable en la colección: Scott Lobdell. A destacar el número dibujado por John Romita Jr. en el que precisamente se destaca el origen real de Bishop y su entrada oficial como miembro de la Patrulla-X. Una maravilla a nivel gráfico que demuestra que Marvel no tenía porque depender de las estrellitas de Image para triunfar en este apartado.

El último tramo de este hipotético volumen (el último tramo de la parte de Uncanny, quiero decir) me han parecido unos tebeos todavía muy disfrutables, pese a que aquí es cuando más se nota el terrible baile de dibujantes y la falta de estabilidad a nivel gráfico de la que siempre me quejo en el cómic de superhéroes. Concretamente, tenemos una serie de episodios que sirven como descanso tras unos primeros meses en los que no paraban de encadenarse sagas épicas una detrás de otra. Muy al estilo del Claremont "slice of life" culebronesco que tanto me engancha. En especial he disfrutado la parte de Tormenta y Forja, con ese fin de relación que me ha dejado helado. Gozada.
Para cerrar completamente este volumen, tenemos un arco argumental que para mí ha sido top pese al ya mencionado baile de dibujantes. Hablo del arco que sirve de cierre (o aparente cierre) para los Morlocks por un lado y para Mikhail Rasputín por el otro. Un arco entretenido, divertido, pero sobretodo dramático: supone el fin de mi línea argumental favorita en este volumen -la de los Hermanos Rasputín- y en ese sentido creo que Lobdell le da un cierre estupendo. Quizás el tema Morlocks es un poco cansino a estas alturas, pero bueno. No es la peor historia que les involucra a ellos, eso desde luego.
X-Men/La Patrulla-X:
Pasemos ya al segundo bloque de esta reseña, en el que quiero repasar lo que fue el primer año de X-Men (1991). La cabecera iniciada por Chris Claremont y Jim Lee cuyo primer número ostenta el récord Guinness de ser el cómic (grapa individual) más vendido de la historia. Una cabecera cuyo inicio no podía ser más potente: porque, aparte de tener en sus páginas los pesos pesados de la franquicia mutante -Cíclope, Lobezno, Pícara y Gambito, entre otros- contiene el que sería el enfrentamiento "definitivo" (por ahora) de la Patrulla-X contra Magneto.
Todo esto que os acabo de mencionar se desarrolla en los tres primeros números de la colección. Mismas entregas que serían consideradas el final de la larguísima etapa de Chris Claremont a los mandos de la franquicia mutante, por cierto. ¿Y sinceramente? Me han parecido unos tebeos que son una auténtica bomba a todos los niveles: tanto de guion, que es entretenimiento superheroico puro, como de dibujo, con un Jim Lee espectacular (en el sentido más literal de la palabra) y en el pináculo de su carrera. Unos cómics que me esperaba que fueran buenos, y ciertamente cumplieron mis expectativas con creces.
Entiendo que lo de Magneto involucionando a villano trajo miga en aquella época, porque se cargaba gran parte del desarrollo del personaje desde los primeros tiempos de la etapa de Claremont. No obstante, a mí me parece que está bien traído: sobretodo considerando que el propio Claremont hiló esta involución con aquello del Magneto convertido en bebé que vimos al muy principio de la etapa. ¿Y qué os puedo decir? Traerlo de vuelta a la villanía quizás era lo que necesitaba un segundo volumen de X-Men. Al menos, considerando que el resultado son unos cómics bastante decentes, yo no me quejo.
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Tras un emotivo final escrito por Chris Claremont, la cabecera continuaría con Jim Lee como principal creativo durante el resto del año, resistiéndose (aparentemente) a una posible fuga a Image Comics. Y lo hace con un extenso arco argumental que presentaría a unos cuantos personajes que resultarán ser de gran relevancia para la franquicia mutante. Más concretamente, para la parcela concreta de Lobezno dentro de la franquicia. Me refiero, como no puede ser de otra manera, a Omega Rojo por un lado, y a Maverick por le otro.
Básicamente, Lee y compañía (ya os comenté lo difícil que es hablar de créditos en esta etapa de la franquicia) aprovechan este nuevo arco argumental para indagar en los misterios del pasado de Lobezno. Y lo hacen introduciendo conceptos que me flipan como el propio Omega Red y todo lo relacionado con el Equipo-X, un grupo de operaciones secretas del que tanto Logan como Maverick, como Dientes de Sable -por raro que me parezca- pertenecían en el pasado.
Cierto es que son cómics muy dependientes de su aspecto gráfico, pero es que Jim Lee lo borda totalmente y demuestra ser de los mejores autores que habían por la parcela mutante de aquellos tiempos (con permiso de John Romita Jr., que al pobre no le daban ni una serie regular). Y eso, junto a un guion solamente correcto, unos personajes bien definidos (entre los que destaco a Jubilation Lee, Júbilo, qué es súper divertida) hacen suficiente para que haya disfrutado de estos cómics.
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Menos disfrutables me han parecido los dos siguientes arcos argumentales de la colección, pese a que no sean malos per se. Me refiero primero al crossover de la Patrulla-X con la serie de Ghost Rider, el Motorista Fantasma. Unos cómics que, pese a poner cosas interesantes sobre la mesa -todo lo relacionado con el pasado de Gambito y su relación tanto con su esposa como con el resto de la cultura Cajún- me ha parecido un arco excesivamente largo para lo que pretendía contar. ¿Ahondar en el pasado de Gambito? Bien. ¿Aprovechar la ocasión para cruzarse con un personaje cool de los noventa como lo es el Motorista Fantasma? Genial. ¿Pero alargar las cosas para que la historia dure cuatro números y, además, meter elementos innecesarios a la trama como la raza Nydo? Eso es pasarse.
El segundo arco que para mí ha desinflado totalmente la serie ha sido el que viene justo a continuación, con la llegada (o el regreso, más bien) del Mojoverso. Y es que no sé si es cuestión de que no he visto a ningún guionista decente tocar este tema o que simplemente no me gusta nada a nivel visceral, pero es que este arco con Mojo me ha costado un montón de terminar. La pesadez de los diálogos, el nulo interés que transmite la historia, el villano poco relacionado con la temática superheroica... Hacen un todo que para mí ha hecho que este cómic sea casi ilegible. Solamente destaco el complemento protagonizado por Maverick en solitario,que con el dibujo de Mark Texeira me ha entretenido bastante.
Afortunadamente, este primer año de la serie no ha terminado con una nota tan amarga, puesto que todavía queda una historia que realmente SÍ me ha parecido buena. Me refiero a la que se desarrolla entre los números 12 y 13, que retoma el tema de "desvelar secretos del pasado" que ya vimos anteriormente con Lobezno, pero en este caso, con el pasado del padre de Charles Xavier. Una saga corta, directa al grano y que toca temas interesantes. ¿Era mucho pedir? ¡Si hace bien todo de lo que me quejaba en el arco inmediatamente anterior!
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Puntuación: 6/10
Y aquí se acaba la reseña. Ahora que ya he terminado de repasar ambas cabeceras de la Patrulla-X a partir de del lanzamiento del X-Men #1 de Chris Claremont y Jim Lee, quiero dar un cómputo global sobre ambas. Y es que, pese a sus múltiples fallos (en especial a nivel gráfico, por lo inestable que se vuelve después de los candentes primeros meses) me han parecido tebeos muy disfrutables y entretenidos. Hombre, no son los mejores que he visto dentro de la franquicia, pero considerando algunas de las otras series que publicaba Marvel Comics por esta época (y sí, te miro a ti, X-Force de Rob Liefeld) No se puede decir que estén nada mal. Y para mí eso es suficiente
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