Siguiendo con mi recorrido por la franquicia mutante de la década de los noventa (hace tan solo un par de semanas os hablé del relanzamiento de ambas colecciones tituladas X-Men) hoy le toca el turno a X-Force. La serie creada por Rob Liefeld y Fabian Nicieza que vino a sustituir a los Nuevos Mutantes originales por una versión más sangrienta, brutal y salvaje del equipo. Y debo decir que... No me ha gustado demasiado.
Puntuación 3.5/10
Lo cierto es que, antes de embarcarme en esta lectura de la etapa original de X-Force (los números 1-15 del Volumen 1 de la serie) sentía mucha curiosidad. Curiosidad por los personajes -especialmente Cable- que aparecían en portada. Curiosidad por la estética noventera más radical; curiosidad por sus autores, en los que destacaba el infame Rob Liefeld ayudado por la escritura del más correcto Fabian Nicieza. En definitiva, curiosidad por la serie que mejor encarna las modas y los excesos de la década de los noventa en el tebeo superheroico. Creyendo, iluso de mí, que iba a encontrar la forma de disfrutar de estos cómics pese a la mala fama que siempre han tenido. Pero no ha sido así.
De hecho, en el momento de leer los dos primeros números de estos X-Force (que justamente deben ser los peores números de la etapa), ya me di cuenta de que iba a ser un total dolor de cabeza intentar disfrutar de la serie. Porque lo primero que me llamó la atención al hacerlo es el hecho de que el cast de personajes -tanto los "héroes" como los villanos- son, todos y cada uno de ellos, arquetipos andantes cuya profundidad se puede comparar a la de una hoja de papel.
Cable es el ejemplo más claro de ello: un tío duro, violento y con claras tendencias psicópatas, cuyo pasado misterioso no hace más que demostrar que ni Liefeld ni Nicieza tenían la más remota idea de qué c*** era ese personaje ni que pretendían hacer con él: simplemente les pareció "cool" y tiraron para delante. Y lo mismo aplica con el resto de personajes, destacando sobre todo la ridícula galería de villanos (Stryfe, Tolliver, Gideon) cuya personalidad y caracterización entre ellos es exactamente la misma pese a ser personajes totalmente diferentes entre sí.
Por otra parte, es también dolorosa ver la dinámica del grupo que siguen estos X-Force. Y es que pese a venir del cierre de la cabecera de Los Nuevos Mutantes y que muchos de ellos provienen precisamente de dicha serie (Bala de Cañón es un claro ejemplo) lo cierto es que no tienen ningún tipo de química entre ellos: parecen muñecos de acción totalmente planos en cuanto a desarrollo. Personajes que además, por alguna razón, son auténticos enfermos mentales que no paran de soltar frases "guays" mientras asesinan a sus enemigos a sangre fría. Y todo sin ningún planteamiento ético sobre lo que implica para la raza mutante el comportarse así públicamente.
A mí me parece una total cagada por parte de Nicieza y sobretodo Liefeld el hacer que un grupo de mutantes supuestamente heroicos se comporten así y que ninguno de los otros equipos siquiera lo vea como un problema. En este punto, lo único que me ha gustado de la serie es la participación de Deadpool/Masacre, personaje que genuinamente me ha parecido divertido entre tanta morralla noventera.
Pero si hablamos de morralla noventera... Esperad a que os hable del segundo arco argumental de estos X-Force de Rob Liefeld, que básicamente se trata de un crossover con el Spiderman (sin adjetivos) de Todd McFarlane. Una unión entre las dos futuras estrellitas de Image que me ha parecido un total pozo de **** inaguantable, que junta varias de las peores manías del propio equipo de Liefeld/Nicieza (posturitas, frases ridículas, violencia extrema) con la manía de publicar grapas en formato apaisado que tanto se llevaba por aquella época. ¿El resultado? Unos tebeos infumables, terriblemente guionizados y con un dibujo que es para sacarse los ojos (desafortunadamente, esto va para ambos dibujantes). El punto más bajo de la colección hasta el momento, eso lo tengo claro. Y solamente vamos por el número 4, eh... Que esto solo es el principio.
Los números que vienen a continuación son quizás los que más he disfrutado en toda esta primera etapa del grupo paramilitar liderado por Cable: se trata ni más ni menos que del regreso de la Hermandad de Mutantes Diabólicos. Una saga que, pese a tener también sus dosis de excesos absolutamente desdeñables -la decapitación de Masque y el asesinato a sangre fría de varios miembros del grupo de villanos- presenta algunos elementos interesantes que indudablemente elevan el interés de la colección. Me refiero sobretodo a todo lo que tiene que ver con Bala de Cañón y los Externos, ese grupo de mutantes inmortales que sería tan relevante para la futura Era de Krakoa. O también todo lo relacionado al pasado de Cable, dado que en esta parte de la etapa ya se nos darían pistas más tangibles sobre su verdadero origen, su pasado y su relación con Stryfe.
En este aspecto, he disfrutado mucho de estos números: en especial del dibujado por Mike Mignola (¡el autor de Hellboy!) que narra una historia sobre el pasado de Cable junto a la Six Pack -el equipo de mercenarios al que pertenecía antes de X-Force- que arroja algo de luz sobre el futuro del que viene el personaje. Aparte, este número me hace pensar lo bien que le vendría a la serie tener a un artista como Dios manda como Mignola en lugar del esperpento gráfico que suele acarrear el trabajo de Rob Liefeld. Quizás eso no arreglaría los problemas de escritura, pero al menos sería un tebeo agradable a la vista. Que no es poco.
Eso sí: mejor obviar el complemento dibujado también por Liefeld y protagonizado por Kane (el Arma-X de la época). El horror de los lápices del estadounidense junto a un personaje con nulo interés hace de este cómic uno muy olvidable y poco destacable a nivel argumental.

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